sábado, 19 de febrero de 2011

Las princesas comen, so lerda

He leído hace poco en el periódico que el número de webs pro-ana y pro-mía (a favor de la anorexia y la bulímia, respectivamente) ha aumentado un ¿cuatrocientos por ciento? No me acuerdo.

El tema es que esta gente incita a chicas jóvenes (son a las que van dirigidas estas webs, pero recordemos que también hay chicos anoréxicos) a perder peso sin control, dando falsos modelos a seguir —recordemos que el photoshop siempre estará ahí— y diciendo que son "princesas" para convencerlas de que lo hagan.

Pues dejadme que os diga algo: no sois princesas, sino idiotas.

"¿Qué derecho tienes tú a decir esto?" se preguntarán algunas personas. Pues bien. Damas y caballeros, he decidido dar un paso y confesar algo que esperaba olvidar, que fuera uno de esos capítulos perdidos de un libro que nadie llega jamás a leer. Pero creo que me veo en la obligación de hacerlo:

Yo sufrí anorexia.

Y no fue hace eones, no. Hace apenas un año que he dejado de serlo.

Dejad que os cuente mi historia. Entonces, queridos palos de escoba, veréis que ser anoréxico no es un juego ni te convierte en "una princesa", sino en un monstruo.

No sé cuándo empezó, la verdad. Mi memoria no llega hasta el momento en el que empecé a verme gordo y dejar de comer. Y si comía, lo vomitaba después (eso es bulimia, por si hay algún despistado en la sala). Y seguía viéndome gordo.

Y no solamente eso, sino que también dividía a la gente en dos tipos: los demasiado gordos y mis modelos a seguir. Los modelos a seguir era la gente delgada, por supuesto. El resto eran gordos a mi vista, incluso si eran de estos chicos que tienen músculos. Me daba igual: estaban gordos.

No fue hasta el año pasado cuando me di cuenta. ¿Que cómo me di cuenta? ¿Fue inspiración divina? ¿Ayuda de mi familia? No, fue darme de bruses contra el suelo de un aula a causa del hambre y la bajada masiva de azúcar.

¡Enhorabuena! Sufre usted hipoglucemia.

Fue a partir de ahí que fui atando cabos y dándome cuenta de que aquello era serio.

Nunca me habían gustado las básculas. No quería que una máquina me gritara lo gordo que estaba, pero el médico me hizo subirme a una.

Pesa usted cuarenta kilos.

Si mides metro setenta y dos como yo y pesas cuarenta kilos como lo pesaba entonces, tu IMC (Índice de Masa Corporal) da unos catorce puntos. LO NORMAL ESTÁ ENTRE VEINTIUNO Y VEINTICINCO.

No era divertido. Para nada. Me asusté. En los días siguientes fui dándome cuenta de que algo malo pasaba conmigo y no era estar gordo. Por primera vez me veía al espejo y veía lo que era: un monstruo.

Aquellos que están cerca de mí notarán que como varias veces al día. Ahora sabéis por qué: quiero recuperar mi peso. Ahora mismo peso cincuenta y cinco kilos, lo que equivale a un IMC de diecinueve puntos. Gracias a los dioses estoy mejorando y he parado esta ola de autodestrucción estúpida antes de que fuese demasiado tarde.

Gente que me conocéis, ¿veis ahora por qué me preocupo por vuestro peso? ¿Por qué siempre que decís "estoy gordo" cuando os sobra un par de kilitos mi respuesta es "tú no estás gordo" con voz firme y seria? No quiero que caigáis en el mismo error que yo.

A todos los que me estáis leyendo y pensáis que tenéis que dejar de comer para ser "príncipes": no seáis idiotas. ¿Queréis tener los mismos problemas que tuve yo y que, por culpa de mi error, aún continúo teniendo?

He tardado mucho en escribir esto ya que me estoy arrepintiendo a cada párrafo que escribo y me pregunto si servirá de algo desvelar algo que no quería que se supiese. Espero no dar marcha atrás y llegar a pulsar el botón de Publicar entrada.

Recordad que sois perfectos tal y como sois. No hace falta dejar de comer para verte bien. Comer sano y hacer ejercicio es el verdadero secreto del bienestar.

Por alguna razón, ahora varios cantantes están escribiendo sobre esto mismo: somos perfectos tal y como somos. Por ello, creo que pueden ayudaros a daros cuenta de ello.


Eres jodidamente perfecta para mí.


Eres original. No puedes ser reemplazado.


Soy hermosa a mi manera porque Dios no comete errores.

6 comentarios:

mayumako dijo...

Uó, no sabía que te pasó eso o.o Por lo menos te diste cuenta por ti mismo x__x hay personas que consideran que casi morirse es su objetivo ._. De hecho, conozco a una chica que piensa así D: No soy TAN amiga suya como para darle consejos pero... bueno, espero que se ponga bien o_o

Rairu dijo...

Jo, me alegro mucho de que hayas salido de la situación owo A mí me pasa al revés, soy delgada así por constitución genética xD flacucha y débil, y no sé como la gente quiere estar así enserio o.o Yo por mucho que coma no engordo T_T Pero bueno, siempre me ha dado igual mi apariencia física así que... xD

Inmarteee dijo...

Tío, esas cosas son una mierda. Yo alucino cuando veo en la tele los anuncios de muñecas Bratz, los dibujos animados de las Witch, y sucedáneos. Nos pasamos la vida convenciendo a la gente de que, si no cumplen con unas medidas consideradas "las buenas" no merece la pena ni que salgan a la calle. Esta sociedad es acojonante.

Así y todo, hay una cosa que yo tengo clara: NADIE en esta vida te va a querer porque seas gordo o delgado. La gente que nos quiere de verdad nos quiere por nuestra personalidad, por nuestra inteligencia o, incluso, por nuestras tonterías. Y a quien no le gustemos con todo eso... bueno, pues que no nos mire.

Espero que estés teniendo una recuperación favorable. Ya veo que has logrado salir del atolladero mental y que ya comes, cosa de la que me alegro mucho. Un beso desde aquí.

Reen dijo...

Yo al revés. Ojalá pudiera engordar aunque fuera un poquito.

mai dijo...

Había olvidado por completo mi usuario de blog y cuando lo recuerdo se me ocurre pasar por aquí, que llevaba un buen tiempo sin saber nada de tí.
Me gustó muchísimo lo que escribiste, realmente me pareció muy valiente que te atrevas a admitir esto en la web. En parte me pareció importante comentar porque yo también tuve anorexia y hace más o menos cinco meses me di cuenta de lo estúpida que fui. Lamentablemente por algo tan superficial el cuerpo y la mente sufren y quedan consecuencias de las que cuesta recuperarse, y mucho.
Bueno, se te extrañaba, Lord ;)
Atte.
Mai.-

Cheza dijo...

Buenas =).

Iba a empezar por el asunto directamente, pero mejor vamos a centrar la situación, que no sabes quien soy xD.

Verás, tú a mí no me conoces, pero yo a ti un poquito. No te asustes, no es que tengas una acosadora particular ni nada por el estilo, sólo que soy miembro inactivo y observadora habitual del Antro. Una de mis aficiones (¿?) es darle al "ver nuevos mensajes desde la última visita" e ir leyéndolos uno por uno para saber qué haceis e ir aprendiendo.

Como es obvio, también he leído posts tuyos y, como creo que en lo que escribimos ponemos parte de nosotros, ya sea una historia o una crítica, supongo que algo de ti he podido sacar de lo que dices allí.

Por mera curiosidad, ví el link a tu blog y entré. Y leí esta entrada.

No te voy a decir cómo pienso que eres, pues creo que eso sería simplificarte y no hacerte justicia, ya que apenas tengo datos. Sí te diré que no me esperaba que hubieras pasado por ese infierno. No porque seas un chico, demasiados enfermos de ambos sexos he visto ya con Ana y Mía, sino porque no me dabas el perfil. Quiero decir, no pareces el tipo de persona que caería.

Después, al avanzar en la lectura, sí que lo entendí todo. Ser capaz de darte cuenta y salir... No sé cómo lo tomarás tú, pero según yo, es necesaria una entereza bestial. Te felicito por tener ese pensamiento tan sólo un año después y por tener el valor de decirlo aquí en un blog. Es digno de admiración. No pienses que, aun después de superarlo, mucha gente se siente con ánimo de decir "sí, yo fui amig@ de Ana y de Mía".

Mucha suerte con esa recuperación. No nací pitonisa, pero me da que no va a ir mal ;) .

Un saludo.