domingo, 10 de mayo de 2009

Sapphire's Reports II: Los Doce Trabajos de Heracles

Hace un año prometí una serie de informes, los Sapphire's Reports, ¿recordáis? Pues hoy he decidido retomarlos.

El tema que hoy nos atañe son los famosos doce trabajos de Heracles, el héroe griego por exelencia.

Empecemos por los antecedentes:

Heracles es hijo del dios Zeus y la mortal Alcmena. Fue producto de una de las muchas, muchísimas infidelidades de su padre, por lo que Hera, su esposa, odiaba al niño.

Ya desde pequeñín demostró una fuerza descomunal, pues recién nacido mató a dos serpientes mandadas por su madrasta. Y esa es la azaña menos heróica, pues tuvo una gran de aventuras posteriores mucho más extraordinarias.

Su primera esposa fue Megara (Sí, como la de la película de Disney) con la que tuvo tres hijos.

Hera, como parte de uno de sus planes para matarle, le infundó un ataque locura durante la cual mató a sus hijos.

Como castigo, tuvo que ponerse a las órdenes de su primo Euristeo, rey de Argos, quien, bajo estrictas órdenes de Hera, le mandó una serie de trabajos supuestamente mortales para, con suerte, quitárselo de en medio.

Ahora sí, comenzamos con los trabajos, que en principio eran diez pero fueron aumentados a doce por causas que ya veremos:

- El Primer Trabajo: Derrotar al León de Nemea

Su primera misión fue terminar con el León de Nemea, una criatura que atemorizaba a las gentes de la región homónima. Su piel era tan gruesa y dura que ningún arma conseguía traspasar su piel. Su morada tenía dos entradas, por lo que Heracles (que además de fuerte era astuto) taponó una de ellas y entró por la restante, acorralando al león al final de la cueva. Allí intentó matarle con su maza y su arco, pero no sirvió de nada. Tiró entonces las armas y se dispuso a estrangular a la criatura, que cayó asfixiada.

Muerta ésta, Heracles intentó desollarlo para usar su piel como armadura. Pasó horas intentándolo en vano debido a la resistencia de la piel del león hasta que se le apareció Atenea, disfrazada de bruja, para aconsejarle usar las propias garras del león. Así lo hizo y desde entonces la lleva puesta, de manera que era prácticamente invencible al adquirir la misma cualidad que el monstruo. Cuando Euristeo vio la piel del animal, se asustó tanto que ordenó crear una vasija en la que esconderse cada vez que Heracles capturase una bestia.

- El Segundo Trabajo: Derrotar a la Hidra de Lerna

La Hidra de Lerna era una especie de dragón con ocho cabezas mortales y una cabeza inmortal que se situaba en medio de las otras. Era hermana del León de Nemea, por lo que se encontraba tremendamente iracunda hacia Heracles.

Para este trabajo contó con la ayuda de su sobrino Iolao. Heracles comenzó por cortar una tras otra las cabezas de la monstruosa criatura, pero por cada cuello cortado surgían otras dos, lo que hacía imposible acabar con ella de esa manera. Pero entonces a Iolao se le ocurrió la idea de quemar la herida de los cuellos para que no volvieran a surgir. Así lo hizo Heracles y por cada cabeza que cortaba, quemaba el muñón antes de que volvieran a surgir más cabezas. Durante la lucha, viendo que la Hidra podría perder, Hera envió un cangrejo gigante, el Carcinos, para ayudar al monstruo. Pero Heracles lo aplastó bajo una roca y Hera, en agradecimiento por su ayuda, subió al cangrejo al cielo como la constelación de Cáncer. Cuando sólo quedaba una cabeza, la inmortal que no podía ser cortada, la enterró bajo una roca. A continuación mojó sus flechas en la sangre venenosa de la bestia, creando así un arma mortal.

Al enterarse Euristeo de que su sobrino le había ayudado, decretó que el trabajo no era válido y que tendría que hacer otro en su lugar.

- El Tercer Trabajo: Capturar a la Cierva de Cerinia

La Cierva de Cerinia, la siguiente criatura a capturar, era un ser peculiar; no sólo por tener cuernos, pues las ciervas no tienen, a no ser que sea un fallo de traducción y se trate de un ciervo macho, sino que además estos eran de oro al igual que las pezuñas. La cierva estaba consagrada a la diosa Ártemis y era hermana de las cuatro ciervas que tiraban del carro de la diosa.

Al tratarse de un ser sagrado, Heracles debía capturarla viva. La cierva era tan veloz que a Heracles, al no poder usar su fuerza bruta, le costó un año capturarla. En un momento en el que el animal bebía agua apaciblemente, Heracles usó su arco y le atravesó entre el tendón y el hueso de una de sus patas, sin causarle apenas daño. Acto seguido, la atrapó y se la llevó a Euristeo.

- El Cuarto Trabajo: Capturar al Jabalí de Erimanto

De nuevo, Heracles tuvo que capturar vivo a un animal veloz, esta vez un enorme jabalí que habitaba la región de Erimanto.

Durante este trabajo, Heracles visitó al centauro Folo, amigo suyo que le invitó a beber vino. Los otros centauros, al oler el vino reservado para ellos, atacaron al héroe, que los despachó velozmente con sus flechas envenenadas. Folo, intrigado por la magnitud de tal arma, quiso inspeccionar una, pero se le cayó encima de un pie, matándolo. En su honor, Heracles le puso su nombre a una montaña.

Continuando con el jabalí, no tardó tanto como con la ciervo, pero también le llevó lo suyo. Consiguió acorralarlo en un paraje nevado, dificultando el avance al animal y ésto, sumado a su cansancio, hizo posible la captura.

- El Quinto Trabajo: Limpiar los Establos de Augías

Viendo la soltura que tenía Heracles para matar y capturar criaturas, Euristeo le mandó un trabajo con la finalidad de humillarle: limpiar los establos del rey Augías de la Élide, que no habían sido limpiados nunca.

Tendría que limpiarlos en un solo día, tarea imposible ya que la cantidad de excrementos acumulados eran enorme. Pero Heracles se apostó con Augías que si lo conseguía, debería pagarle una cuantiosa suma. Y así lo hizo: desvió los ríos Alfeo y Peneo haciendo un canal y el agua se llevó toda la suciedad.

De nuevo, Euristeo no quiso contabilizar esta tarea, ya que le había intentado cobrar a Augías por la tarea.

- El Sexto Trabajo: Acabar con las Aves de Estínfalo

Las aves de Estínfalo eran un tanto particulares, con garras, picos y alas de bronce y excrementos venenosos. En ocasiones atacaban al ganado y la población con sus miembros de bronce o estropeaban los cultivos con sus excrementos.

La tarea era especialmente difícil para Heracles, pues eran demasiadas para sus flechas y, pudiendo volar, estaban fuera del alcance de su fuerza bruta. Pero Atenea le ayudó de nuevo, dándole unos instrumentos de bronces que a veces son unos cascabeles, otras unas castañuelas y otras unas campanas. El punto es que, haciéndolos sonar, las aves huirían asustadas. Algunas fueron alcanzadas por sus flechas, otras huyeron a la isla de Ares donde se las encontrarían los Argonautas y unas pocas se fueron al castillo de Euristeo, que se escondió en su querida vasija ("Bendita vasija" se le oyó decir) hasta que Heracles volvió a espantarlas.

- El Séptimo Trabajo: Capturar (Vivo) al Toro de Creta

Se trataba de un gran toro blanco. Minos, rey de Creta, había prometido al dios Poseidón que sacrificaría lo primero que saliera del mar: surgió entonces este hermoso toro. Pero Minos se quedó tan maravillado con él que se lo quedó. Furioso, el dios hizo que la esposa del rey, Pasífae, se enamorara de toro. Ésta hizo construir una vaca de madera hueca, donde ella pudiese meterse y así estar con su amado toro.

De la unión entre ella y el toro nació el minotauro, mitad toro mitad hombre. Se explica así que Minos no tuviese inconveniente alguno en que Heracles se lo levara bien lejos. Capturado el animal, Euristeo quiso sacrificarlo a Hera, que no aceptó el regalo. Fue entonces puesto en libertad.

- El Octavo Trabajo: Capturar a las Yeguas de Diomedes

Diomedes era el rey de Tracia y tenía en su poder cuatro yeguas antropófagas a las que alimentaba cruelmente con los inocentes que pedían su hospitalidad. Heracles debía capturarlas vivas. Esta condición era indispensable, ya que Euristeo esperaba que los animales se lo comieran por el camino.

Heracles partió con un pequeño ejército hacia el castillo de Diomedes, que también envió a su ejército. Pero Heracles lanzó al rey aún vivo a sus yeguas y éstas lo devoraron. Tras esto, se volvieron tan mansas que Heracles pudo atarlas al carro y llevárselas. Fueron entregadas a Hera y dejadas en el Monte Olimpo, pero fueron devoradas por las fieras (Fracaso absoluto)

- El Noveno Trabajo: Conseguir el Cinturón de Hipólita

Euristeo tenía una hija, Admete, tan caprichosa como él. Se acercaba su cumpleaños y el regalo que quería no era ni un caballo ni un palacio ni mucho menos un iPod (o ιώταΠοδ, como se llamaría en la época): no quería otra cosa que el cinturón de Hipólita, reina de las Amazonas, una tribu de mujeres guerreras. El cinturón era en sí un regalo que su padre Ares, dios de la guerra, le dio.

Su padre aprovechó la oportunidad para mandarle otro trabajo a Heracles, ya que saldría ganando de todas formas: o las amazonas mataban a Heracles o conseguía el regalo para su hija.

Al llegar al país de las Amazonas, fue bien recibido a pesar de la fama que tenía de no ofrecer hospitalidad a extranjeros, y más aún si éstos eran hombres. El motivo era que Hipólita se había enamorado del musculoso cuerpo de Heracles e incluso le ofreció el cinturón como prenda de amor. Parecía que sería una tarea sencilla, así que Hera bajó a la Tierra disfrazada de Amazona y difundió el rumor de que Heracles intentaría raptar a la reina.

Las amazonas se sublevaron y atacaron a Heracles, que tuvo que contraatacar e incluso matar a Hipólita. Después, huyó y volvió con Euristeo.

Post Data: al final a su hija no le gustó el cinturón.

- El Décimo Trabajo: Capturar el Ganado de Gerión

Gerión era un gigante monstruoso. Formado por tres cuerpos unidos por la cintura, con tres
cabezas, seis brazos y seis piernas. Y además con alas. El monstruo de Frankenstein a su
lado era de lo más normalico. Dada su gran cantidad de extremidades podía llevar espadas,
arcos, mazas y dagas al mismo tiempo.

Gerión tenía un perro de dos cabezas llamado Ortro, hermano de Cerbero, que junto a un
pastor llamado Euritión, hijo de Ares, cuidaba de un magnífico ganado de bueyes rojos. El
décimo trabajo de Heracles consistió en robar este ganado.

Primero se enfrentó a Ortro, que olió su presencia, y después a Euritión. Cuando Gerión tuvo
conocimiento del robo se enfrentó a Heracles desde el aire, pero Heracles lo mató con una de
sus flechas envenenadas.

Hera, no dispuesta a dejar que su hijastro completara la tarea con tanta facilidad, envió un
tábano para irritar al ganado y después desbordó un río, de forma que Heracles no tenía
manera de pasar al ganado, pero él apiló unas rocas para crear un vado por el que pasar. Una
vez con Euristeo, los bueyes fueron sacrificados en honor a la diosa.

- El Undécimo Trabajo: Robar las Manzanas de Oro de las Hespérides

En la isla de las Hespérides, unas ninfas hijas de Héspero, el crepúsculo, había un árbol
con frutos de oro, regalo de Gea para Hera y Zeus por su boda. Éste estaba custodiado por
las susodichas ninfas, una dragón y el titán Atlas, que había sido castigo por la eternidad
a sujetar la bóveda celeste por haber luchado contra los dioses en la Titanomaquia.

Tradicionalmente, el árbol es identificado como un manzano debido al delicioso sabor de
éstas; podrían haber sido plátanos o peras, pero las manzanas son más poéticas. Estas frutas
tienen la cualidad de otorgar la inmortalidad a aquel que la comiese.

Para conseguir las manzanas, Heracles no podía matar al dragón ni a las ninfas, pues eran
sagradas al igual que la cierva de Cerinia. Pidió ayuda a Atlas, que a cambio le hizo
sujetar la bóveda mientras iba a por ellas. Pero al volver, el titán se negó a volver a
sujetarla. Heracles usó su ingenio (demostrando que la inteligencia no es inversamente
proporcional a la fuerza) y, argumentando querer ponerse una almohada en los hombros para
sujetar la bóveda más cómodamente, consiguió que Atlas volviese a sujetarla un momento en el
cual el héroe aprovechó para huir con el botín.

- El Duodécimo y Último Trabajo: Atrapar a Cerbero

Cerbero es el perro tricéfalo que guarda las puertas del Inframundo. El último trabajo sería
capturarlo, llevarlo a la Tierra y devolverlo.

Para aprender a entrar y salir vivo del reino de Hades, Heracles se inició en los misterios
Eleusinos. Consiguió entrar y salir gracias a la ayuda de Atenea y Hermes, encargado este
último de guiar a las almas ante Caronte.

Para llevarse a Cerbero, Heracles pidió permiso a su tío Hades, quien accedió siempre y
cuando no le hiciera daño. Heracles luchó "suavemente" contra el gran perro y lo llevó ante
Euristeo, que ordenó devolverlo inmediatamente por miedo al can.

- Fin de los trabajos - Heracles es al fin libre - Y los campesinos se regocijan -

2 comentarios:

Ricky dijo...

Que recuerdos :), el año pasado en clase me tocó exponer el cuarto trabajo de Heracles ( Capturar al jabalí de Eurimanto).

Me alegra encontrar a alguien al que le interese la Cultura Clásica :).

NiXlya dijo...

Al fin termino de leer :p
un gran trabajo recopilar toda esta informacion ^^
y tambien redactarla n_n
Realmente a mi tambien me alegra que todavia quede gente que se interese en cultura clásica xD
(Aunque yo no sepa mucho de ello, me gusta xD)

Bueno te cuidas
Sayo~~ xD