viernes, 11 de marzo de 2011

ODIO. DESESPERACIÓN.

Perdonadme las mayúsculas del título, pero es que de verdad LAS REQUIERO.

Hagamos un momento memoria.

¿Recordáis a Donald, mi antiguo ordenador? Recordaréis, también, como lo jubilamos y lo cambiamos por Kowalsky, un ordenador portátil.

Bien, pues de eso hace tres años. Hace unos meses vino Wallace, un portátil más pequeñito cuya función era la de tomar apuntes en clase y poco más.

¿Pues adivinad qué? Kowalsky empezó —¡por tercera vez en lo que lleva de vida!— a dar por culo y a no querer funcionar. Hoy, concretamente, no quiere entrar. Lo enciendo, pasa por la parte donde tengo que elegir "abrir Windows normalmente" y nada; pantallazo azul y vuelta a empezar.

Pues adivina qué, Kowalsky: ¡QUE TE DEN POR EL PUERTO USB! Has sido una mierda de ordenador durante tres largos años y te he mandado a reparar dos veces. NO TE CREAS QUE PIENSO HACERLO DE NUEVO.

Lo he confinado en el armario y cuando vuelva a mi casa lo pienso dejar allí cogiendo polvo.

Ahora mismo estoy escribiendo desde Wallace, al cual he instalado el Spotify y me encuentro escuchando P!nk, que estoy en un estado de ánimo que podía bien componer alguna de sus canciones —cabreado, se entiende—.

Lo peor es que había grabado mi primer vlog (videoblog) en Kowalsky y tenía pensado editarlo este fin de semana para colgarlo. Pero claaarooo, el maldito pingüino tenía que estropearse justo hoy.

Caballeros, nunca confiéis en un portátil. Os romperá el corazón de una manera más ruin que el peor de los cabrones que hayáis conocido.

2 comentarios:

Midnight dijo...

Jum! Que horror, por eso, siempre SO alternativo :), Ubuntu para respaldar de emergencia, salva.

mai dijo...

¿Tanto tiempo ha pasado ya desde Donald? Dios, como pasan los años. Saludos.